Mascotas y números

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Una mascota es un animal que acompaña al ser humano en su vida cotidiana. No están destinados a hacer trabajos ni a la alimentación humana. Definición que encontramos en internet.

Pero actualmente estos animales van más allá de la pura compañía y la mayoría de las personas que tenemos mascotas las definimos como “Miembros” de nuestra familia y les damos el derecho de utilizar nuestro espacio, dormir en nuestros sofás, participar del presupuesto familiar, tener prioridad su salud sobre otras necesidades y caprichos.

¿Porque si lo tenemos tan claro, incluyo en este blog a nuestras mascotas? Muy sencillo, porque hay personas para las cuales una mascota es un capricho, no una responsabilidad. Es un producto que hace gracia mientras no moleste y del que se pueden deshacer sin consecuencias para ellos. Las excusas son variopintas: “No lo puedo mantener”, “No me permiten tenerlo donde voy”, “Era de mis padres y yo no lo quiero”, “Lo quería cuando era pequeñito, pero ahora es grande y ya no hace gracia”, etc.

Entonces yo propongo a aquellas personas que vayan a acoger un animal en su casa, que seguramente se autoengañarán pensando que es para siempre, pero que al primer escollo decidirán que le es imposible mantenerlo consigo. Como digo, les propongo que antes de incorporar una mascota en su vida, hagan cuentas de lo que cuesta en DINERO, TIEMPO, ESPUERZO, ESPACIO, RESPONSABILIDADES, mantener con ellos al animal  durante toda su vida. En resumen, NÚMEROS. Y por que introduzco esto en un blog dedicado casi exclusivamente a la mujer, porque he oído cientos de veces: “Yo no quería animales en casa, pero mira, se empeñaron y ahora me toca cuidarlo a mí”. El que quiera un animal de mascota que aporte una parte de la responsabilidad que supone tenerlos. No hay que dar un capricho y luego tirarlo a la basura como un objeto inútil.

Un animal es una responsabilidad que aceptamos o que deberíamos de aceptar cuando decidimos adoptarlos. Yo, personalmente os diré que hace más de treinta años que convivo con felinos gatunos. A lo largo de estos años he pasado por toda clase de vicisitudes, como quedarme sin dinero, tener depresión, cambiarme de piso y otras como hay miles en la vida . Una de mis prioridades fue siempre llevar a mis animales conmigo, para lo cual elaboré esquemas psicológicos en los que integré a mis gatos como parte incuestionable de mi familia. Por lo cual, cuando tenía poco dinero, trabajaba más para poder darles de comer, exigía en los alquileres que mis “Chicos” pudieran entrar conmigo en la vivienda, viaje con ellos cuando fue necesario, si pude los desparasité y si no, esperé a tener mas medios para poder hacerlo. Un animal cuesta en dinero lo que vale el pienso y las vacunas y hay piensos asequibles a todos los bolsillos. No quiero erigirme  en  ejemplo de nada y para nadie.  Quiero confrontar a los que dicen que quieren a su mascota y luego la abandonan con su incongruencia y falta de responsabilidad y falta de compromiso.

No pretendo que nadie ame a sus animales como yo  amo  a los  míos, es suficiente con que les respeten. Enseñar a un niño a respetar a aquellos que comparten este mundo con nosotros, hará que en un futuro más o menos lejano se puedan revertir las heridas que estamos infringiendo a esta nuestra madre tierra, la que nos sustenta y da la vida. Y la que se deshará de nosotros sin contemplaciones cuando no pueda soportarnos más.

No comparto la visión animalista de veganos  y vegetarianos, pero la respeto y la comprendo. A mí también me duele ver como maltratan a los animales que van a ser sacrificados para el consumo humano y reduzco al mínimo el consumo de productos animales. No me gustan los espectáculos con animales y hace tiempo que no asisto a ninguno. Con esto, lo que pretendo decir es que somos dueños de nuestros actos y decidimos lo que hacemos y lo que no.

No quiero cansaros. Un saludo a TODAS Y TODOS.

 

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